Después de tantas fiestas, comidas, estrés…tanto nuestro cuerpo como nuestra mente, necesitan un descanso. ¿Cómo lo podemos conseguir? A través del yoga, ya que nos va a proporcionar un bienestar total, un equilibrio de nuestras energías y sosiego a nuestra mente.
¡¡¡Atrévete a sentir tu cuerpo y llenarlo de energía!!! Verás que da muy buenos resultados y te sentirás mucho mejor.
Para crear un buen ambiente puedes escuchar Ethnic Voices de Banghra: Ethnic_voices
La siguiente tabla de ejercicios está destinada a aquellas personas que se inician en el yoga.
Recomendaciones:
Hacer un previo calentamiento.
Ejecutar los movimientos de una manera controlada y lenta, tanto al realizar la postura como al deshacer la postura. ¡¡Nunca salir de golpe de una postura!!
Crear un ambiente relajado y poner una atención mental fija en el cuerpo.
Respiración profunda.
No esforzarse en exceso para conseguir la perfección de la postura.
Y sobre todo, disfrutar y dejarte llevar por las sensaciones.
Tabla de 10 ejercicios para principiantes:
Postura del arco:
Extenderse en el suelo boca abajo, con las piernas juntas y estiradas.
Dobla la pierna derecha y agarra el tobillo con la mano derecha. Hacer lo mismo con la otra pierna.
Manteniendo los brazos estirados, arquea el cuerpo tanto como te sea posible, depositando todo tu peso sobre el abdomen.
Inclinar la cabeza hacia atrás y regular la respiración.
Mantener la postura de 20 a 40 segundos, con lentitud deshace la postura y relájate. Puedes realizar la postura 2 ó 3 veces.
Postura de acción abdominal:
Siéntate en el suelo con las piernas juntas, estiradas y con la columna erguida.
Inclina el tronco hacia atrás y apoya los antebrazos firmemente en el suelo.
Eleva las piernas manteniéndolas juntas y estiradas.
Eleva el tronco estirando los brazos, de manera que el cuerpo forme una uve y queden en línea recta los ojos y las rodillas.
Regula la respiración. Mantén la postura 30 segundos, con lentitud deshace la postura y relájate.
Postura de la cobra:
Colócate extendido en el suelo boca abajo, con las piernas juntas y estiradas. Sitúa los brazos extendidos a ambos lados del cuerpo.
Eleva el tronco tanto como pueda en el aire y a continuación sitúa las palmas de las manos sobre el suelo, aproximadamente a la altura de los hombros.
Ayudándote ahora de las manos y los brazos, arquea aun más el tronco hacia atrás, de tal manera que el bajo vientre permanezca junto al suelo y el estómago en el aire. Para ello, los brazos deben quedar flexionados.
Mantén las piernas juntas e inclina la cabeza hacia atrás.
Regula la respiración. Mantén la postura de 30 a 45 segundos. Deshacer con lentitud la postura.
Postura del camello:
Colócate de rodillas con las piernas juntas o ligeramente separadas.
Apoyándote con las manos en las caderas o en la región lumbar, arquea el tronco hacia atrás tanto como te sea posible, siempre sin forzar en exceso.
Suelta los brazos y coloca las manos en los talones o en los tobillos, dejando el tronco todo lo arqueado que puedas.
Inclina la cabeza hacia atrás.
Regula la respiración. Mantén la postura 20 segundos y luego deshacerla con lentitud.
Postura del desbloqueo:
Colócate de pie, con las piernas juntas, el tronco erguido, mirando al frente y sitúa los brazos a ambos lados del cuerpo.
Separa las piernas con amplitud, evitando cualquier esfuerzo excesivo y deja las plantas firmemente apoyadas en el suelo.
Lleva los brazos detrás de la espalda y entrelaza firmemente las manos.
Inclina lentamente el tronco hacia delante tanto como pueda, elevando los brazos también tanto como sea posible. Las piernas deberán permanecer completamente estiradas.
Regula la respiración. Mantén la postura 40 segundos y realízala 2 veces.
Postura de extensión sobre la pierna:
Siéntate en el suelo con las piernas juntas, estiradas y con la columna erguida.
Dobla la pierna izquierda hacia delante y coloca la planta del pie contra la parte superior de la cara interna del muslo, de modo que el talón permanezca junto a la ingle.
Inclina lentamente el tronco hacia delante, aproximándolo tanto como puedas a la pierna estirada y sitúa las manos en la planta del pie o en el tobillo. Permita que los antebrazos se aproximen al suelo tanto como te sea posible.
Regula la respiración. Mantén la postura de 30 a 45 segundos sobre cada pierna. Esta postura puede realizarse 2 veces por cada lado.
Postura de inversión:
Colócate extendido en el suelo boca arriba, con las piernas juntas, estiradas y los brazos extendidos a ambos lados del tronco.
Utiliza las manos y los brazos presionándolos contra el suelo y eleva las piernas, las caderas y parte de la espalda.
Coloca las manos en la región lumbar o en las caderas, quedando el tronco arqueado y con las piernas juntas y estiradas.
Regula la respiración. Mantén la postura de 1 a 3 minutos.
Para deshacer la postura, lleva las manos a la posición inicial y comienza a descender lentamente, para que el tronco y las piernas vuelvan a su posición de origen.
Permanece extendido en el suelo y relájate.
Postura intercostal:
Colócate de pie, con las piernas juntas, estiradas, la columna erguida, la cara mirando al frente y los brazos extendidos a ambos lados del tronco.
Separa las piernas y coloca las manos en las caderas.
Inclina el tronco hacia un lado tanto como puedas.
Gira la cabeza hacia abajo, dejando la cara mirando al suelo.
Regula la respiración.
Mantén la postura de 45 segundos a 1 minuto, deshacer con lentitud y efectuarla hacia el otro lado.
Postura lateral:
Sitúate de rodillas en el suelo, con las piernas juntas, el tronco erguido y la cara mirando al frente.
Estira una pierna proyectándola totalmente hacia un lado y colocando la planta del pie firmemente en el suelo.
Eleva los brazos lentamente en el aire por encima de la cabeza y entrelaza las manos.
Con los brazos estirados y la cabeza entre ellos, inclina lentamente el tronco hacia la pierna tanto como puedas.
Gira la cabeza, dejando la cara mirando hacia arriba.
Regula la respiración. Mantén la postura 40 segundos.
Postura de la luna:
Colócate de pie, con las piernas juntas, estiradas, el tronco erguido y la cara mirando al frente.
Separa las piernas y coloca los brazos en cruz.
Inclina lentamente el tronco hacia la izquierda tanto como te sea posible, manteniendo las piernas estiradas y coloca la mano izquierda, con el brazo estirado, en dicha pierna. El brazo derecho ha de estar también estirado y por encima de la cabeza.
Gira la cabeza, dejando la cara mirando hacia arriba.
Regula la respiración.
Mantén la postura 30 segundos, deshace con lentitud la postura y efectúala hacia el otro lado.
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Ahora sólo tienes que practicar para conseguir un look diferente y con estilo.